SAN FRANCISCO DE ASÍS (2)

La renuncia a los bienes.
Fresco de Giotto di Bondone, Basílica de Asís.

Un airado Pietro Bernardone arremete contra su hijo Francisco, mientras el Obispo Guido de Asís cubre pudorosamente al desnudado Francisco que ha renunciado incluso a su padre mismo.
Giotto -a pesar de ser ya un pintor pre-renacentista-, sigue los cánones del arte sacro bizantino, con trazos esquemáticos y actitudes hieráticas; colores simbólicos, y trazos esquemáticos para los escenarios (obsérvese la sencillez de líneas en los edificios). La escena es imaginada en un exterior y para no dejar duda alguna, las personas son representadas revestidas de forma inequívoca; el obispo (con alba, capa y mitra, como si asistiera a un Te Deum), y los comerciantes -por ejemplo-, llevan las vestiduras que les habrían distinguido en una gran ceremonia, pero no en una escena casual, como ésta.
El Sueño de Inocencio...
Inocencio III sueña que sólo San Francisco sostiene la derruida Iglesia de Cristo.
Fresco de Giotto di Bondone 1267-1337 Basílica de Asís.

El hieratismo bizantino que aún conservan las figuras de Giotto, sólo es igualado por la admirable candidez -a la vez procedente del arte del Oriente cristiano-, de las figuras. Como para que todo aquel que vea este fresco sepa quién es el Papa, Inocencio III duerme revestido incómodamente con todas sus vestiduras pontificias: alba, estola, capa, guantes y hasta la pesada tiara. Los cortinajes indican que se trata de una escena interior.
Inocencio III aprueba -pro témpore- la vida comunitaria de Francisco y sus amigos.
Fresco de Giotto di Bondone, Basílica de Asís.

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