REFLEXIÓN


Brillante mensaje del Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. D. Adolfo González Montes, Obispo de Almería, durante la procesión de la Virgen del Mar.

Vivir la Fe como herencia de nuestros mayores, atendiendo a la realidad histórica, así como una reflexión evangelizadora, en un paralelismo entre la llegada por mar de inmigrantes al igual que lo hiciese nuestra Patrona, fueron el centro de su epístola en la Plaza circular de nuestra ciudad.

Una llamada llena de esperanza al abrigo del amor de los almerienses a la Madre de Dios.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (16,21-27)

DOMINGO, 28 DE AGOSTO DE 2011.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (16,21-27):

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»

Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»

Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»

Palabra del Señor

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (16, 13-20)


DOMINGO, 21 DE AGOSTO DE 2011.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (16,13-20):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor

HOSANNA

HOSANNA, Ópera Jesus Christ Superstar, (1973)
Coro: Hosanna, hey Sanna Sanna Sanna Ho, Sanna hey Sanna Ho Sanna. Oh, Jesus, Jesus, muestrame tu luz. Sanna Ho, Sanna hey Superstar.
Caifas: Di a esa gente que se calle si no quieren perecer, tanto clamor es un error. No permitas su cancion, es una manifestacion. Deben callar, no blasfemar.
Coro: Hosanna, hey Sanna Sanna Sanna Ho, Sanna hey Sanna Ho Sanna. Oh, Jesus, Jesus, yo sere tu cruz. Sanna Ho, Sanna hey Superstar.
Jesús: ¿No pretenderas al pueblo callar? Nadie podra nunca detenerlos. Si todas esas lenguas pudieras arrancar, hasta las piedras querrian cantar.
Coro: Hosanna, hey Sanna Sanna Sanna Ho, Sanna hey Sanna Ho Sanna. Oh, Jesus, Jesus, muestrame tu luz. Sanna Ho, Sanna hey Superstar.
Jesús: No es mi cancion es vuestra cancion. Si cantais tendreis mis bendiciones, de los que sufren sera el reino de los cielos, todos podreis entrar sin excepcion.
Coro: Hosanna, hey Sanna Sanna Sanna Ho, Sanna hey Sanna Ho Sanna. Oh, Jesus, Jesus, muestrame tu luz. Sanna Ho, Sanna hey Superstar.

CRISTO MERECE LA PENA


El día 18 de agosto, Su Santidad el Papa Benedicto XVI llega a Madrid para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud.

La cadena de televisión Canal 13 está emitiendo “el programa más largo del mundo” durante estos días previos. Mesas redondas, entrevistas, películas…, un momento único para vivir la Fe incluso delante del televisor.

Miles de jóvenes dejan patente que la Iglesia está viva, emociona verlos cargando su mochila, cruzando el mundo con la certeza de vivir un momento irrepetible para todo cristiano.

Entre los jóvenes, también seminaristas y monjas; una de ellas, al ser entrevistada dijo: “Cristo merece la pena”.

Imposible decirlo más claro.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (15,21-28)


DOMINGO, 14 DE AGOSTO DE 2011.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (15,21-28):

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.» Él no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»

Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»

Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»

Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»

Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»

En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

CARTA DEL OBISPO DIOCESANO A LOS JÓVENES EN ESPERA DEL ENCUENTRO CON EL PAPA


«El Papa en España con los Jóvenes»


Queridos jóvenes y diocesanos todos:

El Papa vuelve a España. ¡Bienvenido, Santo Padre! Viene el Papa para encontrarse esta vez con los cientos de miles de jóvenes que se congregan en Madrid en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra en los próximos días del 16 al 21 de agosto. El jueves día 11 de agosto llegarán a nuestra Ciudad unos centenares de jóvenes de diversos países, para compartir fe y vivencias con los jóvenes y miembros de la comunidad diocesana que quieran entrar en contacto con ellos, participando en los actos que cubrirán el programa preparado como antesala del encuentro con el Papa en Madrid. Son los días «DED» (Días en las Diócesis) de los jóvenes que participan en la Jornada Mundial, pensados para ayudar a los jóvenes llegados de fuera a conocer las Iglesias diocesanas del país que acoge el gran acontecimiento.

Desde ahora mismo les doy la más cordial bienvenida en esta carta, que dirijo a todos los diocesanos, pero especialmente a los jóvenes más comprometidos con la vida de las parroquias, miembros activos de comunidades y movimientos apostólicos, a los cuales llamo a contactar con los jóvenes que nos visitan, a encontrarse con ellos y compartir momentos de recíproco aliento en la fe que anima el encuentro que viviremos en Madrid.

Será éste un encuentro memorable, porque son cientos de miles de jóvenes y adultos los que, compartiendo la fe en Cristo Jesús, se proponen hacer más sólida la propia convicción cristiana para ofrecerla a los demás. Al acoger la palabra y la persona del Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI, todos esperamos ser confirmados y fortalecidos en la fe. Son tiempos difíciles, es verdad, pero es ante la dificultad como se crece el espíritu humano; y hoy, cuando las cosas se vuelven a tornar difíciles para la fe, aunque no más que otros tiempos también difíciles, resulta apasionante llevar adelante la misión cristiana, arrostrando y salvando las dificultades y obstáculos con los que tropieza la nueva evangelización de nuestra vieja sociedad cristiana. Evangelización de cada persona que se abre a la fe, e impregnación de sentido cristiano de la vida de una sociedad en la que es urgente sembrar sentido de la vida y esperanza de futuro. Evangelización, por eso, que es preciso preparar ahora con el entusiasmo y las energías que los jóvenes pueden aportar a la obra del Evangelio.

Queridos jóvenes, no hace falta que yo os repita ahora que el futuro de la Iglesia, igual que el de la sociedad, depende de vosotros, del mañana en el cual vosotros seréis protagonistas de la historia que estáis llamados a protagonizar. Lo sabéis bien, aun cuando muchos quieren sustraeros y arrebataros el protagonismo que os corresponde, porque es vuestro, sencillamente para convertiros en ejecutores de un programa que otros han escrito por vosotros, anulando vuestra iniciativa.

El Papa viene para deciros que sólo si os mantenéis libres podréis influir sobre la vida de la sociedad, que espera de vosotros renovación y en vosotros pone esperanza y mucho amor. Para ser libres tenéis que vivir en la verdad: la propia de las cosas y del hombre, la verdad de un mundo que se descubre como realmente es y lo que está llamado a ser desde la verdad de Dios, que nos ha sido revelada en su Hijo Jesucristo. La fe que nosotros os hemos transmitido es la fe en esa verdad inconmensurable de Dios, a cuya luz se ilumina la vida y el misterio del hombre, y que nos ha sido revelada en Jesús, muerto y resucitado, que nos ha entregado el Espíritu para que nos guíe y nos mantenga firmes en la fe recibida en la verdad de Dios que hemos conocido en él, en Jesús, hombre verdadero y verdadero Hijo de Dios.

Así, pues, sólo os mantendréis en la verdad, si mantenéis la “firmeza en la fe” en Cristo Jesús, revelador y acceso al Padre, tal como san Pablo exigía de aquellos cristianos colosenses, a los que recordaba que la firmeza de la fe es resultado de estar “arraigados en Cristo” (Col 2,7). Benedicto XVI ha glosado este recordatorio paulino en el bello Mensaje dirigido a todos los jóvenes que vais a vais a encontraros son él en Madrid. El Papa comenta las palabras de san Pablo acudiendo a la misma imagen de que se sirve el Apóstol: la firmeza de la fe es como la firmeza del árbol que, plantado en tierra firme, estable y dotada de la riqueza mineral que la hace fecunda, crece enraizado firmemente en la tierra que lo alimenta. Sin duda que ya habéis leído el mensaje del Papa, pero os invito a releerlo y meditar lo que os dice: que la fe cristiana no sólo es creer en la verdad y vivir en ella, sino haberla encontrado definitivamente en Jesucristo, de suerte que cuando “comenzamos a tener relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud”.

Mis palabras se detienen aquí, para desearos a vosotros, queridos jóvenes, los que nos visitáis y los de casa, unos días de convivencia enriquecedores para el desarrollo de vuestra personalidad cristiana.

Al detener aquí mi saludo afectuoso a los que llegan a la capital de la diócesis, y mi exhortación a los jóvenes diocesanos a la acogida de los que vienen, al encuentro fraterno y alegre que enriquece la fe, exhorto también a todos los diocesanos a la acogida de los jóvenes visitantes y al seguimiento de la Jornada de la Juventud: ya se acudiendo a Madrid, ya sea desde casa, como la hará la mayoría de los diocesanos, con la alegría de quienes saben que la presencia del Santo Padre ayuda a la firmeza de la fe de todos. Los medios de comunicación lo pondrán todo a nuestro alcance, y la comunión en la fe y la oración nos harán sentirnos a todos unidos en torno al Papa.

Almería, a 6 de agosto de 2011

Fiesta de la Transfiguración del Señor

+Adolfo González Montes

Obispo de Almería

Información obtenida en: http://www.diocesisalmeria.es

HISTORIA DE LA BANDERA DE ALMERÍA


Su origen está en el año 1147, cuando el ejército genovés aliado de Alfonso VII desembarcó en la playa de los Genoveses de cabo de Gata para participar en la conquista de Almería a los Almorávides por parte de los cristianos. La enseña genovesa que se corresponde con la cruz de San Jorge (cruz griega en gules sobre campo de plata) fue adoptada por la ciudad como símbolo propio tras la reconquista por los Reyes Católicos en1489.

La cruz de San Jorge era enarbolada en un principio por la República de Génova, que controlaba hegemónicamente el comercio marítimo mediterráneo alrededor del siglo XI. Inglaterra solicitó permiso para enarbolarla en sus barcos y quedar así protegidos para navegar por el Mediterráneo y el Mar Negro. Más tarde fue hecha insignia de la Royal Navy, potencia marítima que llegaría a ser posteriormente la más potente del mundo. Quedó incorporada así a la bandera británica que más tarde colonizaría territorios de los cinco continentes. Incluso hoy forma parte de gran cantidad de pabellones nacionales. Asimismo en sus últimos días también formó parte del emblema del Imperio bizantino y del rey Ramiro I de Asturias.

También es la bandera nacional de Georgia y de Cerdeña, así como el escudo de Londres, Milán, Génova, Bolonia, Friburgo y Montreal.

En España, aparece representada en los escudos de Aragón, Barcelona y Almería, así como las banderas de Almería capital,y las tres provincias aragonesas, Zaragoza, Huesca y Teruel. Algunos municipios, como Valdecaballeros en la Comunidad de Extremadura, también la llevan en su escudo.

Información obtenida en: http://es.wikipedia.org

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO, (14,22-33)


DOMINGO, 7 DE AGOSTO DE 2011.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (14,22-33):

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»

Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»
Él le dijo: «Ven.»

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»
En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»

Palabra del Señor

CABALLEROS DEL SANTO SEPULCRO


De Enciclopedia Católica

Si desechamos la tradición legendaria que ubica el origen de la denominada Orden del Santo Sepulcro en una época anterior a los días de Godofredo de Bouillón o de Carlomagno, o incluso antes, en tiempos de Santiago Apóstol, el primer Obispo de Jerusalén, nos es imposible establecer ni el nombre del fundador ni la fecha de su fundación. En realidad la Orden era una confraternidad secular que fue creciendo gradualmente alrededor del más reverenciable de los Santos Lugares. Fue para liberar el Santo Sepulcro que se organizaron las cruzadas; fue para defenderlo que se instituyeron las órdenes militares. Durante la Edad Media, esta memorable reliquia de la vida terrenal de Cristo fue considerada como el centro místico del nuevo estado Latino. Godofredo de Bouillón no aceptó otro título que el de Defensor del Santo Sepulcro y varios príncipes latinos, Bohemundo de Antioquía y Tancredo, se reconocieron como sus vasallos. Era por tanto algo natural que el Santo Sepulcro tuviera también sus propios caballeros. En un sentido amplio, cualquier cruzado que tomara la espada en defensa del Sepulcro podía asumir dicho título desde el mismo instante en que fuese armado caballero. Aquellos que no habían sido armados, tenían la ambición de ser investidos caballeros preferiblemente en este santuario y, por tanto, de poder identificarse como Caballeros del Santo Sepulcro par excellence (por excelencia, Nota del traductor). La caída del Reino de Jerusalén no impidió la peregrinación al Sepulcro de Cristo o la costumbre de armarse caballero en ese lugar. Cuando la custodia de la Tierra Santa fue confiada a los franciscanos, estos continuaron esta piadosa costumbre y le dieron a la Orden su primer Gran Maestre.

La constancia de la llegada oficial de los Frailes Menores a Siria se encuentra en la Bula dirigida por el Papa Gregorio IX al clero de Palestina en 1230 en la que les instruye dar la bienvenida a los frailes y permitirles predicar a los fieles, así como tener oratorios y cementerios propios. Gracias a la tregua de diez años pactada un año antes entre Federico II de Sicilia y el sultán, les fue permitido a los franciscanos la entrada en Jerusalén, pero también se contaron entre las primeras víctimas de la violenta invasión de los kharizmianos en 1244, iniciando así el extenso martirologio franciscano en Tierra Santa. A pesar de esto la provincia franciscana de Siria continuó existiendo teniendo a la ciudad de Acre como sede. Los monjes rápidamente reasumieron la posesión de su convento de Monte Sión en Jerusalén al que ya habían probado tener derecho a través de la sangre de sus mártires y donde se mantuvieron obstinadamente, rodilla en tierra, a pesar sufrir numerosas penalidades y ultrajes durante cinco siglos. Los turcos, no obstante su fiero fanatismo, permitieron la veneración del Sepulcro de Cristo mediante pago para mantener las ganancias derivadas del impuesto que se cobraba a los peregrinos. En 1342, en su Bula “Gratiam agimus”, el Papa Clemente VI encomendó de forma oficial el cuidado de Tierra Santa a los franciscanos, quienes cumplieron con esta tarea hasta que Pío IX llevó a cabo la restauración del Patriarcado Latino de Jerusalén. Consecuentemente, después de 1342, para alistarse como Caballero de Santo Sepulcro era necesario acudir a los Frailes Menores. En este período los itinerarios de los peregrinos mencionan frecuentemente admisiones en esta confraternidad, impropiamente llamada Orden, dado que no tenía reglas monásticas, organización regular o bienes comunes. Cuando se hace mención de las posesiones del Santo Sepulcro se está haciendo alusión a los Canónigos del Santo Sepulcro que tenían conventos en varios lugares y no a los caballeros como creen algunos autores.

Los peregrinos eran recibidos en esta confraternidad laica con todo el ceremonial externo de la caballería antigua; sin embargo no siempre se observaron las reglas fundamentales de la institución. Se ha dicho que muchos de los que eran armados caballeros no pertenecían a la nobleza. Al que solicitaba el ingreso en la Orden siempre se le preguntaba formalmente “si era de noble cuna”, pero en el caso de que se tratase de mercaderes o plebeyos, estos no estaban obligados a responder. El hecho es que en las peregrinaciones estaban representadas todas las clases y es fácil comprender que aquellos que habían cumplido con esta dura devoción, tan cargada de peligros en aquellos tiempos, desearan llevar al irse de Jerusalén un recuerdo duradero como la insignia de la Orden, y que rehusarles esto fuera difícil, especialmente cuando el Santuario dependía en la práctica de los donativos de estos mercaderes y por tanto, estas contribuciones eran más merecedoras de reconocimiento que el voto platónico de esforzarse al máximo en la defensa de Tierra Santa. En el ceremonial de recepción, el papel del clérigo se limitaba a la benedictio militis (Bendición de los militares, Nota del Traductor). La parte final de la ceremonia, la toma de la espada, estaba reservada a un caballero de profesión. Es cierto que en el siglo XV, desde 1480 hasta 1495 vivió en Jerusalén un alemán, Juan de Prusia, que ocupó el cargo de senescal del convento y en su carácter de gentilhombre y laico, ejecutó este acto reservado a los caballeros. Con frecuencia ocurrió también que un caballero extranjero, presente entre la multitud de peregrinos, ayudara en la ceremonia. Sin embargo, en ausencia de estas posibles asistencias era el superior del convento quién actuaba en el lugar del caballero, aunque este método era considerado irregular dado que el portar la espada era incompatible con el estado sacerdotal. Por esta época el superior del convento asumió el título de Gran Maestre, título que fue reconocido por varios diplomas pontificios y finalmente por una Bula de Benedicto XIV de 1746. Cuando Pío IX restableció el Patriarcado Latino de Jerusalén en 1847, transfirió a este el ministerio de Gran Maestre de la Orden. Al mismo tiempo el Papa redactó y publicó en 1868 los nuevos estatutos de la Orden creando tres categorías (Gran Cruz, Comendador y Caballero); ordenando que el hábito fuese “un manto blanco con la cruz de Jerusalén en esmalte rojo”, y regulando los honorarios del canciller. Pío X , por su Bula del 30 de mayo de 1907, efectuó los últimos cambios al reservarse para sí el gran maestrazgo de la orden, aunque delegando sus poderes en el Patriarca Latino.

QUARESMIUS, Historica Terrœ Sanctœ elucidatio (Antwerp, 1639); HODY, Notice sur les chevaliers du St-Sépulcre (Académie d'archéologie, Antwerp, 1855); HERMENS, Der Orden vom h. Grabe (Cologne, 1870); COURET, L'Ordre du St-Sépulcre de Jerusalem (Paris, 1905).
CH. MOELLER Trascrito por Douglas J. Potter Traducido por José Andrés Pérez García

Información obtenida en: http://ec.aciprensa.com

LAS CRUZADAS EN PORTUGAL Y ESPAÑA

A mediados de mayo del 1147 una flota de casi dos centenares de barcos zarpó de Dartmouth en Inglaterra, y se dirigieron hacia Tierra Santa. Este ejército de cruzados, estaba integrado por flamencos, frisones, normandos, ingleses, escoceses y algunos Alemanes y franceses. Ningún príncipe ni rey tomó parte en la cruzada en esta etapa, de hecho, Inglaterra en ese momento estaba en un período de anarquía. Al navegar por la costa portuguesa, el clima los hace parar el 16 de junio en el Puerto de Oporto donde el obispo local les convenció de que siguieran hasta Lisboa para echar una mano al rey Alfonso I de Portugal que quería liberar a la ciudad ocupada por los árabes. Dado que se trataba de una lucha contra los musulmanes, los cruzados accedieron y acordaron ayudar al rey Alfonso I en la tarea de liberar Lisboa. El asedio de Lisboa comienza el 1 de Julio del 1147 y la ciudad cae el 24 de octubre, los cruzados saquearon la ciudad antes de regresarla al Rey de Portugal. Algunos cruzados se establecieron en Lisboa, pero el grueso de la flota cruzada reanudó su curso en febrero 1148 hacia Jerusalén. Casi simultáneamente, otros ejércitos de la Península Ibérica comandados por Alfonso VII de Castilla, ayudaron a García Ramírez, Rey de Navarra, y junto a Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona lograron conquistar Almería el 17 Octubre 1147, y en 1148 y 1149 las ciudades de Tortosa, Fraga y Lérida que volvieron al lado cristiano.

Información obtenida en: http://factoriahistorica.wordpress.com

NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA

Festividad de Nuestra Señora de África, 5 de agosto. Patrona de Ceuta.
La historia del Santuario de Nuestra Señora de África de Ceuta comienza con el envío de la imagen de la Virgen a la ciudad en 1.421 por parte de don Enrique el Navegante con este mensaje: "os envío una imagen de la Virgen, asaz devota mía", añadiendo que a esa imagen se le había rendido culto anteriormente y que en adelante la venerasen y nombrasen con la advocación de Santa María de África.